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La “nueva normalidad” social.

Si hace unos días estábamos preocupados por la incertidumbre que rodeaba al sector de la hostelería, así como las actividades culturales y de ocio en Madrid, hoy 29 de Abril de 2020 por fin podemos ver señales de lo que se supone que forma parte de lo que se ha llamado la “nueva normalidad”. Esta nueva normalidad trata el levantamiento de las limitaciones establecidas en el mal llamado “Estado de Alarma”, ya que en base a la limitación de derechos fundamentales, como la libertad de movimiento, debemos decir que esta situación tiene más que ver con un Estado de Excepción (Ley 4/1981, de la declaración de los Estados de Alarma, Excepción y Sitio).

Nociones jurídicas aparte, vamos a centrarnos en lo que nos interesa realmente, que es ¿cuándo vamos a poder celebrar un evento, boda o fiesta privada? Según el Anexo II del Plan para la Transición hacia una nueva normalidad, es decir, las medidas de la desescalada y las fases posteriores para la recuperación de las actividades que hasta ahora se encontraban suspendidas, en la FASE III o avanzada, se preve la apertura de todas las actividades, entre ellas las de bares y discotecas con aforo muy limitado, así como espectáculos culturales, pero siempre manteniendo las medidas oportunas de seguridad y distancia.

Según esta Fase III:

  • Para locales que no sean bares nocturnos (o de copas) y discotecas, el aforo será de un máximo de la mitad de su capacidad, para garantizar la separación de clientes y se permite gente de pie con separación mínima de 1,5 metros entre los clientes de la barra. Aquí la primera pregunta de esta nueva normalidad que nos puede surgir es: ¿qué pasa con los locales que tengan un aforo más limitado, en el que no haya un espacio entre la barra y la pared de más de 1,5 metros? ¿No podrían abrir? Este Plan no refleja nada al respecto, cuando, por ejemplo en Madrid centro es muy frecuente encontrar este tipo de establecimientos, muchos de ellos sin tener licencia para poder montar una terraza; sería un salvoconducto temporal para hacer algo de caja en la temporada estival, ya que en el interior del local sería harto complicado el aforo permitido en esta Fase III.
La nueva normalidad: la mayoría de los bares lo van a tener realmente difícil para aplicar estas medidas.

La mayoría de los bares lo van a tener realmente difícil para aplicar estas medidas.

  • En terrazas, en esta nueva normalidad se limitará la ocupación de personas al 50% en base a las permitidas, según licencia municipal del año anterior. Pero añade algo más: “Podrían tener mesas si el Ayuntamiento permite más espacio…”, siempre y cuando se respete la proporción del 50% anteriormente mencionada. Volvemos a la misma incógnita de antes: ¿qué sucede con los bares que solamente cuentan con 3 o 5 mesas en la terraza? Si encima este bar tiene unas dimensiones interiores del local de menos de 2 metros de ancho, su actividad se vería reducida al servicio de una o tres mesas en la terraza y a dos o tres personas en la barra. Vamos, un desastre y el obligado cierre del local al no obtener beneficio alguno debido a estas limitaciones.
La nueva normalidad: tardaremos mucho tiempo en recuperar esta imagen de la Plaza Mayor en Madrid.

Tardaremos mucho tiempo en recuperar esta imagen de la Plaza Mayor en Madrid.

  • Discotecas y bares nocturnos: aforo máximo de 1/3 de su capacidad reflejada en la licencia de actividad. Aquí es donde los organizadores, gerentes o servicio de acceso y seguridad, deberán cumplir estrictamente con la obligación de aforo máximo contemplada y no dejar pasar a más gente de la permitida o, si se trata de un evento cerrado, con un número de invitados ya previsto con anterioridad, limitar ese aforo a lo permitido en el local o espacio donde se vaya a desarrollar el evento. Por ejemplo, como es el caso de las bodas o eventos privados.
La nueva normalidad: algunas discotecas optarán por no abrir esta temporada, como Amnesia, en Ibiza.

Algunas discotecas optarán por no abrir esta temporada, como Amnesia, en Ibiza.

Como podemos observar, aunque sea el inicio de la vuelta a la actividad (no se le puede llamar vuelta a la normalidad), las cosas no van a ser fáciles a partir de ahora para el sector, si ya de por sí han sido muy duras hasta ahora al permanecer cerrados. Los mayores perjudicados con estas limitaciones van a ser, sin duda, los pequeños locales de hostelería, ya que lo van a tener realmente complicado para cumplir con las medidas impuestas y el beneficio que se pueda obtener al aplicarlas va a estar seriamente recortado. Es algo obvio: si tengo la mitad de clientes, obtendré la mitad de ingresos. Quizá el Gobierno Central debería haber profundizado un poco más en este tipo de negocio y proponer unas condiciones en base a las características del local y su aforo, implementando ayudas a los que se vean más perjudicados, ya que muchos se plantearán no volver a abrir en estas condiciones.

Según recoge una guía elaborada por la patronal de Hostelería de Madrid, los empleados de bares y restaurantes de la Comunidad tendrán que mantener una distancia de un metro y medio, no podrán utilizar móviles ni dejar su puesto para salir a fumar con el fin de evitar los contagios y deberán llevar mascarillas en todo momento. Será obligatorio desinfectar todo en cada servicio dado y no se podrán poner servilleteros y elementos parecidos en las barras. Siempre se podrá disponer de gel desinfectante y los clientes deberán también mantener la distancia de seguridad.

En esta línea, el presidente de la patronal de Hostelería de España, José Luis Yzuel, ha explicado en televisión algunas de las medidas que están promoviendo para este regreso al trabajo, entre las que se encuentran la instalación de “cámaras térmicas” que permitan detectar si los clientes tienen fiebre antes de acceder al local, medida en muchos casos complicada por espacio e inversión. Este sistema ya está funcionando en China para acceder a restaurantes, bares o discotecas. También podrían utilizarse mamparas para separar unas mesas de otras o incluso a los comensales dentro de una misma mesa, aunque haya muchos empresarios y algunos dirigentes autonómicos que ya se hayan negado a aplicar dicha medida. Además de la implantación de hidrogeles desinfectantes y una limpieza extrema y periódica, todos los empleados deberán haber dado negativo en los tests de coronavirus y los aires acondicionados deberán llevar ozono.

En definitiva, medidas que debido a sus restricciones, tratan de evitar la finalidad de este tipo de negocios: la socialización, ese proceso tan necesario y obligatorio para que el ser humano pueda aprender los elementos socioculturales de su entorno e integrarlos a la estructura de su personalidad, bajo la influencia de experiencias, sucesos y agentes sociales. Por eso, esta forma de relacionarnos socialmente va a influir en el desarrollo de nuestra experiencias de vida y limitará el aprendizaje de nuestro normal crecimiento personal como seres sociales, lo cual nos obliga a ir en contra de nuestra propia naturaleza en esta “nueva normalidad”.

Esta cuestión, dicha así puede sonar un tanto extremista, pero no olvidemos que las relaciones sociales si ya se veían mermadas con las nuevas tecnologías, en las que no hacía falta relacionarnos personalmente para poder comunicarnos (redes sociales), este tipo de medidas favorecerá la cronificación de nuestra forma de relacionarnos y con ello, transformarnos en seres individuales, asociales, donde renunciemos cada vez más a salir al mundo exterior por la falta de oportunidad de oferta o por el tipo de oferta tan limitada que se ofrezca y nos obligue a recluirnos cada vez más en casa.  Solo basta ver, por ejemplo, la forma que tienen de relacionarse los adolescentes hoy día y la forma que tenían otras generaciones.

La nueva normalidad: debemos recuperar nuestras costumbre sociales cuanto antes.

Debemos recuperar nuestras costumbre sociales cuanto antes.

Es por todo ello que se hace necesario un plan posterior a esta “nueva normalidad” a la que hace referencia el Gobierno, porque la situación descrita puede poseer de todo menos normalidad. Debemos tener la esperanza y trabajar entre todos (sobre todo a nivel social) para recuperar la normalidad tal cual, la que teníamos hasta el 14 de marzo de 2020, cuando se decretó el Estado de Alarma. Es a lo que debemos que aspirar como mínimo, no nos merecemos menos, lo hemos pasado demasiado mal en estas últimas semanas viendo fallecer a aquellos que defendieron en su día nuestro “estado de bienestar”, además de vernos obligados a salir a la calle sin plena libertad para relacionarnos socialmente. Esperamos y deseamos que estas medidas se puedan levantar una vez dispongamos de un tratamiento contra el virus y/ o una vacuna. Ojalá sea pronto.

 

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